INTERPRETAR
2.1. “CHRISTUS VIVIT” ILUMINA NUESTRA PASTORAL JUVENIL
En el segundo de los diálogos del preforum PJ +18 la exhortación “Christus vivit” dirigida a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios ha estado presente en nuestra reflexión y queremos que sea horizonte, como mirada global de la Iglesia y a nuestros planteamientos sobre pastoral juvenil. Algunos grupos nos han hecho llegar sus reflexiones y también en la encuesta preforum recogía algunas preguntas al respecto.
Tres textos de la Christus Vivit pueden recoger las dimensiones coincidentes en las que nos reconocemos:
La pastoral juvenil, tal como estábamos acostumbrados a llevarla adelante, ha sufrido el embate de los cambios sociales y culturales. Los jóvenes, en las estructuras habituales, muchas veces no encuentran respuestas a sus inquietudes, necesidades, problemáticas y heridas. [...] Se está creciendo en dos aspectos: la conciencia de que es toda la comunidad la que los evangeliza y la urgencia de que ellos tengan un protagonismo mayor en las propuestas pastorales (CV 202).
Quiero destacar que los mismos jóvenes son agentes de la pastoral juvenil, acompañados y guiados, pero libres para encontrar caminos siempre nuevos con creatividad y audacia. [...] Se trata más bien de poner en juego la astucia, el ingenio y el conocimiento que tienen los mismos jóvenes de la sensibilidad, el lenguaje y las problemáticas de los demás jóvenes (CV 203).
La pastoral juvenil necesita adquirir otra flexibilidad, y convocar a los jóvenes a eventos, a acontecimientos que cada tanto les ofrezcan un lugar donde no sólo reciban una formación, sino que también les permitan compartir la vida, celebrar, cantar, escuchar testimonios reales y experimentar el encuentro comunitario con el Dios vivo (CV 204).
Como nos recuerda la propia Exhortación, la pastoral juvenil implica dos grandes líneas de acción: una es la convocatoria y búsqueda que atraiga a nuevos jóvenes a la experiencia del Señor (lo que en teología pastoral se está denominando “primer anuncio”, “anuncio del Kerygma” o “anuncio” sin más, con metodologías de nacimiento a la fe); la segunda es el crecimiento, el desarrollo de un camino de maduración de los que han tenido esa experiencia (denominado “proceso formativo” o “catequesis”, con metodologías de crecimiento en la fe). Se debe privilegiar el idioma de la proximidad, el lenguaje del amor desinteresado, relacional y existencial que toca el corazón y llega a la vida (Cfr. CV 211).
Nos previene la Exhortación sobre los procesos que tras haber despertado una intensa experiencia de Dios y de encuentro con Jesús luego solo se les ofrecen encuentro de “formación” donde solo se abordan cuestiones doctrinales y morales (Cfr. CV 212). Cualquier proyecto formativo es importante que esté centrado en la profundización de Kerygma, la experiencia fundamental del encuentro con Dios a través del Cristo muerto y resucitado, junto con el crecimiento en el amor fraterno, en la vida comunitaria y en el servicio. (Cfr. CV213) La pastoral juvenil siempre debe incluir momentos que ayuden a renovar y profundizar la experiencia personal del amor de Dios y de Jesucristo vivo (Cfr. CV214).
En ocasiones hemos echado en falta una mayor presencia y transversalidad de la dimensión social y solidaria en nuestros proyectos de PIJV. “Christus vivit” nos recuerda que muchos jóvenes se sienten atraídos por la posibilidad de ayudar a otros, especialmente a niños y pobres. A menudo este servicio es el primer paso para descubrir o redescubrir la vida cristiana y eclesial (Cfr. CV 225).
La pastoral Juvenil debe ser siempre una pastoral misionera. “Los jóvenes son capaces de crear nuevas formas de misión, en los ámbitos más diversos. Por ejemplo, ya que se mueven tan bien en las redes sociales, hay que convocarlos para que las llenen de Dios, de fraternidad, de compromiso” (CV 241).
La Christus vivit habla de distintos ámbitos para el desarrollo pastoral. Inspirados en ello preguntamos a los jóvenes: “¿Qué te gustaría tener para el desarrollo de la PJV en tu lugar?”. Éstas fueron sus respuestas, por orden de preferencia:
1. Voluntariado social, poder ayudar a otros más necesitados - 70%
2. Experiencias que sostengan mi vida cristiana - 53,4%
3. Poder contar con personas que me acompañen personalmente en mi proceso - 51,1%
4. Crecimiento en el amor fraterno, en la vida comunitaria - 47,4%
5. Espacios más inclusivos y de acogida - 34,6%
6. Estímulos (oraciones, canciones, frases) a través de las redes sociales - 33,8%
7. Propuestas de oración contemplativa para gustar del silencio y de la intimidad con Dios - 32,3%
8. Propuestas de oración y momentos sacramentales que incluyan su vida cotidiana en una liturgia fresca, auténtica y alegre - 32,3%
9. Poder desarrollar actividades artísticas y musicales - 25,6%
10. Reflexión espiritual con la Sagrada escritura - 21,8%
Terminamos este apartado con las mismas palabras con las que el Papa cierra este Exhortación “Queridos jóvenes, seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos. Corran atraídos por ese Rostro tan amado, que adoramos en la Sagrada Eucaristía y reconocemos en la carne del hermano sufriente. El Espíritu Santo los empuje en esta carrera hacia adelante. La Iglesia necesita su entusiasmo, sus intuiciones, su fe. ¡Nos hacen falta! Y cuando lleguen donde nosotros todavía no hemos llegado, tengan paciencia para esperarnos” (CV 299).
2.2. LA PASTORAL JUVENIL EN CLAVE DE LOS RASGOS DE LA MISIÓN CLARETIANA
Seis son los rasgos de la misión claretiana que ha definido el último de los capítulos de los Misioneros Claretianos:
[1] Somos misioneros que caminan bajo el impulso del Espíritu para ser discípulos del Maestro, vivir en actitud de éxodo y dar testimonio de la alegría del Evangelio.
[2] Somos oyentes y servidores de la Palabra, y al orarla, compartirla, celebrarla en la Eucaristía y ofrecerla a otros nos sentimos impulsados a vivir en una actitud constante de escucha y discernimiento, buscando en la vida cotidiana y en el devenir del mundo los signos de la presencia del Reino.
[3] Somos misioneros en comunidad. La comunidad misionera es un inmenso regalo y la fraternidad es el primer testimonio misionero. Cada actividad, tarea y ministerio han de realizarse de tal modo que todos los vivamos como nuestros y que cada uno los realice en nombre de la comunidad, sabiéndose y sintiéndose enviado por ella.
[4] Somos enviados a evangelizar y escuchar a los pobres y llamados a testimoniar la primacía absoluta de Dios y de su Reino, la preferencia divina por los más débiles y el valor sagrado de los derechos humanos, de la creación y de toda vida.
[5] Estamos unidos a toda la Iglesia y a millones de hombres y mujeres de buena voluntad empeñados en transformar el mundo según el designio de Dios.
[6] Anunciamos explícitamente a Jesucristo y su Reino, abiertos a todo el mundo en diálogo profético. Somos invitados y estamos dispuestos a acudir a las fronteras existenciales, geográficas, sociales y culturales de la evangelización y a contemplar desde ellas la realidad.
Cuando preguntamos a los jóvenes de nuestras posiciones cuáles de estos rasgos distinguen en la acción pastoral juvenil en la que participan, señalan que se aprecian estas dimensiones carismáticas mucho o bastante por encima del 70%. Cuando les pedimos que nos señalen cuáles de los rasgos anteriores se deben potenciar en la pastoral con jóvenes +18, los priorizan de la siguiente manera:
1. Misioneros en COMUNIDAD: Crear comunidad desde el diálogo, aceptación y aprecio mutuo - 62%
2. Misioneros con ESPÍRITU: Actitud de discípulos, cordiales con las personas y abiertos a los acontecimientos del mundo - 47,4%
3. Misioneros abiertos al mundo en DIÁLOGO PROFÉTICO: Sin prejuicios, miedos y defensas - 46,7%
4. Misioneros enviados a escuchar y evangelizar a los POBRES: Acoger, escuchar y acompañar a los más vulnerables - 39,4%
5. Misioneros con TODA LA IGLESIA y con los que buscan la transformación del mundo. Desde la Misión compartida y como “familia claretiana" - 38,7%
6. Misioneros oyentes y servidores de la PALABRA DE DIOS: Fomentar la escucha de la Palabra en comunidad viviendo su acción transformadora - 25,5%
Algunos de los grupos que han reflexionado comparten interesantes propuestas de cómo podríamos vivir e intensificar estos rasgos en las Pastoral +18. He aquí algunos ejemplos:
- Misioneros con espíritu – Cuidando la dimensión relativa a la oración personal y comunitaria, como se ha aprendido en los oratorios, las pascuas juveniles, etc.
- Oyentes y servidores de la palabra – Sentimos que falta explicación y aplicación de la Palabra. Nos percibimos necesitados en esta dimensión y no siempre somos capaces de encontrar caminos para subsanar esta deficiencia.
- Misioneros en comunidad - Hay que fortalecer las experiencias de grupo, los momentos singulares y las relaciones entre nosotros en clave de fe.
- Enviados a evangelizar y escuchar a los pobres - Se constata que nos faltarían proyectos más continuos de cercanía con los pobres, más allá de algunas actividades puntuales que se han llevado a cabo.
- Con toda la Iglesia y quienes buscan la transformación del mundo – Es una de las dimensiones menos vividas y trabajadas en nuestra Pastoral Juvenil, aunque se aprecian diferencias locales, siendo más frecuente en ciudades o diócesis más pequeñas. Se debe seguir profundizando en la reflexión iniciada sobre la Misión compartida y sus concreciones reales.
- Abiertos al mundo - Se aprecia la necesidad de un mayor diálogo con la realidad que nos circunda, más allá de lo que se debate y comparte continuamente sobre nosotros mismos.
è Hasta aquí algunas pistas que nos brinda la Christus Vivit y nuestros rasgos carismáticos . ¿Qué te parece lo más significativo para nuestra pastoral con jóvenes +18?



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